El diagnóstico temprano y el seguimiento médico son clave para prevenir complicaciones.
- Endoscopía digestiva alta: Método principal para visualizar cambios en el revestimiento del esófago.
- Biopsia: Se toman muestras de tejido para confirmar la presencia de metaplasia intestinal y evaluar la presencia de displasia.
- Clasificación de la displasia:
- Sin displasia: No hay riesgo inmediato.
- Displasia de bajo grado: Cambios celulares leves.
- Displasia de alto grado: Mayor riesgo de cáncer.
4. Estudios complementarios:
- pHmetría esofágica: Mide el reflujo ácido.
- Manometría esofágica: Evalúa la función del esófago.
Bibliografia:
- American College of Gastroenterology (ACG) – Guidelines for the Diagnosis and Management of Barrett’s Esophagus. Consultado en: https://gi.org
Estudiante: Beltrán Ramírez Nohemí
Boleta: 2024610174
Dr. Omar Macedo Rojas


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